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EFICIENCIA ENERGÉTICA

Objetivo: reducir la cantidad de energía requerida para proporcionar productos y servicios

¿Qué es la eficiencia energética?

Cuando hablamos de hogares, procesos, instalaciones o productos eficientes energéticamente nos referimos a aquellos que requieren menos energía para realizar tareas que tradicionalmente suponen una demanda energética mayor.

Es decir, nos referimos a espacios, instalaciones y aparatos que cubren satisfactoriamente nuestras necesidades con un menor consumo eléctrico y, en consecuencia, con un menor impacto negativo en nuestro planeta y nuestro bolsillo.
En un contexto en que las emisiones de CO2 que enviamos a la atmósfera son cada vez más cuantiosas, la eficiencia energética se ha convertido en algo fundamental para cuidar el medio ambiente, por ello, ser eficientes energéticamente también implica priorizar fuentes de energía renovables o alternativas, mucho más saludables para el planeta.
Aunque la eficiencia energética está en boga cada vez más, elegirla es algo todavía voluntario, por lo que actualmente lo más frecuente es que muchos de los elementos eléctricos que nos rodean no sean lo suficientemente eficientes. Esto se debe a que, como en el caso de las bombillas LED por ejemplo, el coste inicial de un producto eficiente suele ser más elevado que el de un producto con mayor consumo, a pesar de que a la larga los productos eficientes representan un ahorro importante en las facturas eléctricas y son por tanto más rentables, al margen de sus múltiples beneficios medioambientales.

Qué es la eficiencia energética

Hogares eficientes vs hogares ineficientes

¿Sabes a qué equipo pertenece tu casa?

¿Sabías que el 40% del total de la demanda energética en Europa proviene de los edificios? Además, éstos generan el 36% de las emisiones de CO2 que enviamos a la atmósfera y es por ello que la descarbonización de los inmuebles y la mejora de su eficiencia energética es imprescindible para cumplir con los propósitos en materia medioambiental que la Unión Europea ha fijado para 2050.

Para lograr transformar nuestros hogares en entornos más eficientes lo primero que debemos hacer es analizar por qué en la actualidad no lo son o al menos por qué no lo son tanto como debieran.

En la imagen podemos ver cuáles son las principales vías de pérdida energética en el hogar medio.

Por la convección, la conducción y la radiación, es inevitable que en todos los edificios se produzcan algunas pérdidas de calor, sin embargo, un buen diseño arquitectónico del inmueble puede -y debe- reducir la velocidad y la cuantía de estas pérdidas energéticas. Mediante el uso de los materiales y las técnicas adecuadas podemos conseguir una construcción impermeable y bien aislada que nos ayude a rentabilizar al máximo nuestros recursos energéticos.

Aunque sin duda aislar es uno de los cambios más trascendentes y efectivos que podemos hacer en el camino a mejorar la eficiencia de nuestro hogar, no es el único.

Como vemos en la imagen, otros muchos pequeños cambios pueden terminar suponiendo un ahorro mensual importante.

La calificación energética

La calificación energética es un índice alfabético que nos señala el grado de eficiencia energética de una vivienda o edificio, siendo A la letra que se asigna a aquellos inmuebles con menor consumo y la G la que corresponde a los más ineficientes.

Para determinar si a un edificio le corresponde una u otra calificación, se calcula el consumo anual necesario para satisfacer sus necesidades energéticas en unas condiciones normales de ocupación y uso, teniendo en cuenta las condiciones climatológicas habituales de cada entorno.

La normativa actual cuanto a la calificación energética establece que los edificios con mayor y con menor eficiencia deben diferenciarse con claridad y vela por favorecer que los propietarios de los inmuebles puedan ir mejorando paulatinamente su calificación al realizar alguna o varias de las mejoras que aconseja el Código Técnico de la Edificación y que van destinadas a reducir el consumo energético de los hogares.

La máxima calificación de eficiencia energética, la A, suele reservarse a aquellos edificios con un diseño especialmente orientado a la reducción del consumo energético tanto en su envolvente térmica como en sus soluciones de climatización, además del uso significativo de energías renovables.

Para determinar la eficiencia energética de un inmueble se atiende a diversos indicadores que en conjunto pueden explicar el buen o mal comportamiento energético del edificio.

El consumo anual de energía primaria no renovable, expresado en Kwh por m2 de superficie útil y las emisiones anuales de CO2 que se generan de ese consumo, expresadas en kg/m2, son los principales valores totales que nos sirven de referencia. Para calcularlos se analizan todos aquellos elementos de consumo energético que facilitan unas buenas condiciones de confort térmico y lumínico en el inmueble: calefacción, refrigeración, ventilación, producción de agua caliente e iluminación.

Por otra parte, algunos indicadores complementarios nos ayudan a desengranar esos valores totales y ver qué aspectos debemos resolver en nuestra vivienda para mejorar su eficiencia energética. La demanda anual de calefacción y refrigeración y los consumos anuales de energía primaria no renovable de cada servicio del inmueble son algunos de esos indicadores complementarios.

En el caso de la certificación energética de edificios de nueva construcción, también se atiende a la disposición y orientación del edificio, las características térmicas de su envuelta y las características técnicas de sus principales instalaciones de calefacción, ventilación, iluminación, etc. También en estos casos la normativa tiene especialmente en cuenta todos los aspectos relacionados con el uso de energías renovables.

Para obtener el certificado de eficiencia energética –en adelante CEE– de un inmueble, obligatorio para cualquier operación de compraventa o arrendamiento, es preciso acudir a un técnico especialista o a alguna empresa de servicios energéticos que cuente con este servicio. Tras la inspección procedente, nos facilitarán un documento que contendrá la siguiente información:
 
  1. Identificación del edificio o parte del mismo que se certifica
  2. Procedimientos técnicos empleados en la inspección
  3. Características de la envolvente térmica del edificio
  4. Normativa de ahorro y eficiencia aplicada en la construcción del inmueble
  5. Comprobaciones y pruebas que se han llevado a cabo en el proceso de certificación
  6. Calificación de la eficiencia obtenida expresada mediante la etiqueta energética. 
 
Además de esta información, se anexará un listado de las medidas aconsejadas por el técnico certificador para la mejora del comportamiento energético del edificio. Estas medidas están clasificadas por su viabilidad técnica, funcional y económica y son de cumplimiento voluntario por parte del propietario. Si la propiedad del inmueble decide llevar a cabo alguna o varias de estas medidas, podrá mejorar su calificación energética en al menos un grado. 
 
Algunas cuestiones que pueden interesarte….
¿Cuánto cuesta el CEE? 
Obtener este certificado no tiene un coste estándar generalizado, sino que cada profesional estipula el precio de su servicio. Por ese motivo es aconsejable que pidamos varios presupuestos y estudiemos cuál se adapta mejor a nuestras necesidades. 
 
¿Es obligatorio tener el CEE de nuestra vivienda? 
Desde 2013 es obligatorio que cualquier propietario que desee arrendar o vender su inmueble tenga este documento antes de realizar la transacción, como es también obligatorio que las inmobiliarias muestren en sus escaparates las certificaciones de su parque de inmuebles ofertados. Las únicas excepciones a esta norma son las siguientes:
 
  1. Edificaciones que por sus características o función deban permanecer abiertas
  2. Edificios y monumentos de interés artístico o histórico que están protegidos ante modificaciones
  3. Edificios religiosos y de culto
  4. Construcciones provisionales y con menos de dos años desde su fabricación
  5. Talles o habitáculos previstos para labores agrarios y no para su uso residencial
  6. Edificios de menos de 50 m2
Para obtener una buena calificación energética, si aún no disponemos de ella, es importante conocer algunos factores clave a tener en cuenta para conseguir unos mejores resultados en la certificación y además reducir nuestra factura de luz:
 
  1. Instalaciones de climatización de alta eficiencia energética: El uso de calderas de condensación, sistemas de ventilación mecánica o bombas de calor son una muy buena opción para mejorar el rendimiento de nuestros sistemas de climatización. 
  2. Aislamiento térmico: Un adecuado aislamiento de los puentes térmicos, de las ventanas y de la envolvente térmica de nuestro inmueble puede conllevar el ahorro de hasta un 50% de nuestro consumo energético en climatización, sobretodo en el caso de edificios antiguos
  3. El uso de energías renovables como la solar, la biomasa o la aerotermia también nos ayudará a mejorar el resultado de nuestra certificación.

Aunque el ahorro depende de las características de cada inmueble y del proyecto de rehabilitación, sí podemos estimar el ahorro medio que reporta cada ascenso en la calificación energética.

En la siguiente tabla te mostramos cómo son y qué información contienen las etiquetas energéticas de los inmuebles y el ahorro que representa cada rango.

sellos mediOambientales

Además del Certificado de Eficiencia energética, existen otras acreditaciones y sellos como el LEED, el DGNB, el BREEAM ES o el VERDE pueden ayudarnos a saber si un edificio o inmueble es energéticamente eficiente.

Certificado LEED

Leadership in Energy and Environmental Desing

El LEED, acrónimo de Leadership in Energy and Environmental Desing, es la verificación de terceros más empleada para identificar los edificios proyectados, construidos, operados y mantenidos desde el principio de la sostenibilidad. Actualmente certifican unos 170.000m2 diarios en todo el mundo.

Certificado BREEAM

Certificado Breeam

El certificado Breeam acredita los inmuebles sostenibles energéticamente asesorando a sus usuarios durante el proceso de evaluación y transformación del edificio y ayudándolos a mejorar la funcionalidad, durabilidad y flexibilidad del mismo.

Certificado Passivhaus

Sello Passivhaus

El sello PassivHaus acredita a las viviendas que cumplen con los estándares de eficiencia energética de esta corriente constructiva alemana, cuyo principal objetivo es la sostenibilidad de los edificios. Una vivienda con este sello garantiza la hermeticidad del inmueble, la salubridad de su aire interior y una temperatura estable durante todo el año sin necesidad de recurrir a sistemas de climatización artificiales.

Sello VERDE

Sello Verde

El sello VERDE es la certificación española que identifica los edificios sostenibles de nuestro país y les ayuda en el proceso hacia la mejora de su eficiencia energética y la reducción de su impacto medioambiental.

Sello DGNB

Sello DGNB

El sello DGNB, gestionado y otorgado por el Consejo Alemán para la Edificación Sostenible, certifica la sustentabilidad medioambiental de edificios y barrios. El factor diferencial principal de este sello es que no solo mide la eficiencia energética del edificio en funcionamiento, sino que analiza su sostenibilidad tanto en la fase de proyecto como en la de construcción. El DGNB evalúa los edificios teniendo en cuenta 50 criterios distintos –todos ellos alineados con los estándares europeos –que incluyen entre otras relativos al impacto medioambiental, sociocultural, funcional y económico, a la calidad técnica y de los procesos.

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